lunes, 2 de junio de 2008

El genio en cada casa

Terminaba de trabajar en la casa esa tarde. Me senté a descansar en una silla plegable, muy cómoda. Había estado haciendo labores de carpintería en el techo de la cocina. Estaba feliz y sentía algo de cansancio. Feliz porque despues de dos meses de trabajo, el techo estaba terminado, entonces la casa ya parecia "casa". Cuando me tendí en la silla, casi inmediatamente sentí un abrazo desde atrás, y unas manos grandes cruzaron sobre mi pecho. Estaba solo, no tenía mucho sentido, asi que de inmediato pegunté "¿quien es?"...una voz masculina, profunda y suave me respondió al oído:

- Toda casa, toda cabaña tiene una inteligencia, un genio que mora en ella. Mi nombre es Anaquet.

De inmediato lo repetí, quise memorizarlo para no olvidarlo jamás. Nunca había oído algo semejante. me sentí acogido en su abrazo. Apenas quise moverme por temor a perder el contacto, pero no resisití la tentación de tomar sus manos. Lentamente moví una de las mías buscando el contacto. Eran las manos de un hombre mayor, suaves, calidas y receptivas...
Anaquet, repetí. Y quedé sintiendo su presencia por unos segundos, hasta que le sentí desvanecerse en los cantos de los pájaros que anunciaban la caída de la tarde.
Violeta

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